LECCIÓN 2. MÓDULO 2A.

Redescubriendo la crianza con curiosidad

La curiosidad va a ser la estrella de esta segunda lección, pues es la primera actitud con la que la Presencia Plena nos invita a acercarnos al mundo interno propio y al de las niñas y los niños. Para profundizar en esta temática dividimos la lección en tres estaciones. En la primera el objetivo de aprendizaje es conocer qué es la curiosidad en la Crianza con Presencia Plena y cuáles son sus beneficios. La segunda estación tiene como objetivo discriminar aquellas creencias y prácticas propias de cuando nos relacionamos con o sin curiosidad. Y en la última estación, nos concentramos en identificar formas concretas de llevar la curiosidad a nuestro rol como personas cuidadoras. ¡Con ojos, mente y corazón curiosos, empecemos!

Estación 1

¿Por qué una crianza con curiosidad?

Tener una actitud de curiosidad en la Crianza con Presencia Plena consiste en interesarnos por indagar qué está vivo en nuestro propio mundo interno, así como en el de las niñas y los niños. Concretamente, implica hacer pausas y preguntarnos: ¿Cuáles sensaciones, sentimientos, necesidades y pensamientos estoy experimentando? 

Es decir, traer ese mundo interno, que a veces pasa desapercibido, a la consciencia. Además conlleva, tratar de adivinar o preguntarles a las niñas y los niños: ¿cuáles sensaciones, sentimientos, necesidades y pensamientos están en su mundo interno? 

Todo esto, evitando hacer juicios y por el contrario, tratando de descubrir ese mundo curiosamente.

 

Hablemos un poco sobre los juicios. Los juicios son trampas que nos alejan de la curiosidad. En ocasiones pensamos o hablamos en forma de juicios, lo cual impide o bloquea nuestra conexión con el mundo interno propio o con el de las niñas y los niños.

La meta al practicar la Crianza con Presencia Plena no es dejar de emitir juicios del todo, pero sí estar conscientes de cuándo lo hacemos, para indagar con curiosidad y transformarlos y/o reparar si fuera necesario. Cuando creemos que los juicios son la verdad absoluta, no nos interesamos por indagar más allá. La curiosidad en cambio nos invita a cuestionar nuestros juicios y descubrir los sentimientos y necesidades detrás de las personas, los grupos o los comportamientos.

Integrando conocimiento

Ahora que entendemos qué es la curiosidad, nos podríamos preguntar, ¿por qué tener curiosidad por el mundo interno es útil en la crianza? Esta respuesta puede ser muy extensa, sin embargo puntualizamos los siguientes beneficios:

Beneficios de la curiosidad por el mundo interno:

Observemos el siguiente video que presenta un ejemplo cotidiano de la puesta en práctica de la Crianza con Presencia Plena.

Analicemos la situación guiándonos por las siguientes preguntas:

  • ¿En qué momentos de la historia la abuela puso en práctica la curiosidad por el mundo interno de su nieta?
  • ¿Qué está experimentando la niña? ¿Cuáles son sus sentimientos y necesidades?
  • ¿En algún momento la abuela utilizó la curiosidad para explorar su propio mundo interno?
  • ¿Ponemos en práctica la curiosidad por el mundo interno en nuestras comunidades educativas? ¿Cuáles son algunas formas de hacerlo

Estación 2

Con o sin curiosidad

El estilo de vida tan ajetreado al que nos hemos acostumbrado, nos envía constantemente mensajes que nos alejan de nuestro mundo interno y nos llevan a vivir en piloto automático. Hemos aprendido a vivir en la cabeza, aceptando como absolutamente verdaderos todos los pensamientos que ahí aparecen y solemos bajar pocas veces al corazón, pues nos enseñaron que los sentimientos pueden ser peligrosos. Cuando criamos en piloto automático solemos reproducir conductas como las siguientes:

Además, esas figuras cuidadoras (ej. mamá, papá, docente), si no están conscientes de sus propias sensaciones, sentimientos, necesidades y pensamientos, difícilmente van a lograr darle a las niñas y los niños el acompañamiento al que tienen derecho.

La vida en piloto automático nos lleva a correr el riesgo de reaccionar mecánicamente ante las situaciones, sin haber reflexionado sobre las distintas opciones de respuesta de que disponemos.”

Daniel Siegel

Entonces, la propuesta de la Crianza con Presencia Plena es hacer una pausa para mirar el mundo interno y así mejorar la vivencia de la niñas y los niños, pero también la de las personas en roles de cuidado. Criar poniendo atención al mundo interno con curiosidad se puede ver en conductas como las que se mencionan a continuación:

Las investigaciones han encontrado que, cuando en las familias practican la Crianza con Presencia Plena y conectan el mundo interno (propio y el de las niñas y los niños) con curiosidad, se reducen sus niveles de estrés, permitiéndoles así atender de una forma más sensible a las niñas y los niños. Esto a su vez se traduce en beneficios para el desarrollo de las niñas y los niños, entre los que se pueden citar: la reducción de las conductas agresivas, el incremento en los comportamientos prosociales y por supuesto la construcción de vínculos emocionales seguros.

Podrás aprender más sobre la curiosidad en la Crianza con Presencia Plena con la siguiente infografía.

Estación 3

Ideas para poner en práctica la curiosidad en la crianza

Poner en práctica la curiosidad en la crianza puede ir en dos vías: hacia nuestro propio mundo interno o hacia el mundo interno de las niñas y los niños.

Como vimos en la primera lección de este bloque temático, la herramienta estrella para conectar con el mundo interno propio es la autoconexión, que implica hacer una pausa para intentar identificar las sensaciones, sentimientos, necesidades y pensamientos que estemos experimentando en el momento presente. 

Practicar este ejercicio de forma frecuente nos permite:

Ahora, ¿cómo podemos conectar con el mundo interno de las niñas y los niños? Para esto resulta útil la conversación empática, específicamente estas dos herramientas: las preguntas curiosas y el reflejo. 

Las preguntas curiosas son interrogantes que lanzamos para incentivar a las niñas y los niños a conectar con lo que están sintiendo, necesitando o pensando y para que lo comuniquen. Por ejemplo: “¿Cómo te sentiste hoy donde tu abuelita? Yo te extrañé montones, ¿vos cómo la pasaste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿En algún momento te sentiste incómoda? ¿Qué te gustaría hacer cuando lleguemos a la casa?”

En el siguiente video podemos ver más ejemplos del uso de las preguntas curiosas.

Otra herramienta muy útil es el reflejo, que consiste en tratar de poner en palabras los sentimientos y las necesidades que las niñas y los niños nos comunican en conversaciones o con acciones. Nombrar los sentimientos y necesidades ayuda a que las niñas y niños puedan ir aprendiendo a reconocerlas.

Punto clave:
tomemos en cuenta que las niñas y los niños van a sentir confianza de expresar lo que sienten, necesitan y/o piensan siempre y cuando les escuchemos con presencia. Escuchar con presencia implica escuchar con todo el cuerpo, no sólo con los oídos. Por lo tanto, cuando escuchemos y también al responder a lo que nos comuniquen, recordemos: hacer contacto visual, cuidar nuestras expresiones faciales, utilizar un tono de voz calmado, en la medida de lo posible bajarnos a la altura de la niña o el niño, poner atención a los gestos y utilizar el contacto físico cuando muestren anuencia.

Para terminar esta lección, te animamos a leer la cápsula Conversación Empática, de la Serie Niñez Ciudadana, en la que se describe con detalle esta herramienta. Luego, ponla en práctica junto a las niñas y niños que te rodean.